La controversia

LA CONTROVERSIA: LAS ESTRUCTURAS DE IMPACTO ESPAÑOLAS Y LOS MODELOS ALTERNATIVOS DE ORÍGEN ENDÓGENO

Introducción

Al principio de la década de los 60, los científicos empezaron a discutir acerca de los impactos meteoríticos como un proceso geológico importante sobre la Tierra, otros planetas sólidos y sus satélites; al final de la década de los 70, Eugene Shoemacker caracterizó a los impactos como posiblemente el más importante proceso geológico de nuestro sistema planetario. Las discusiones que tuvieron lugar en aquellos años han quedado bien reflejadas en los libros:

Shock Metamorphism of Natural Materials (French, B.M. and Short, N.M., eds.), Mono Book Corp., Baltimore, 1966
 y

Impact and Explosion Cratering (D.J. Roddy, R.O. Pepin, R.B. Merrill, eds.), Pergamon Press, 1977.

Por otra parte, algunos geocientíficos, principalmente geólogos, rechazaron las estructuras de impacto y las consideraron más bien como objetos extraños. En 1953, en el vol. 37 de la reputada Bull. Am. Assoc. Petrol. Geol., el geólogo D. Hager publicó un artículo de 30 páginas dedicado al cráter meteorítico de Barringer en Arizona. En este artículo, el aceptado de un modo general cráter de impacto era otra vez visto como una estructura endógena y por tanto su origen „explosivo” denegado. Su génesis estaba ligada – según Hager – a la formación de una depresión en forma de fosa por disolución evaporítica (una estructura común en la geología regional de la zona). Los meteoritos férricos esparcidos alrededor del cráter eran considerados como producidos por una „lluvia” posterior puramente accidental. – El modelo de disolución de evaporitas nos vendrá de nuevo de la mano de los geólogos regionales que refutan el evento de impacto de Azuara.

Fig. 1. Un impacto meteorítico puede suceder en cualquier lugar.

 

En un artículo publicado al principio de los 80 en la revista „Die Naturwissenschaften”, un profesor de geología de Nueva Zelanda abogaba por un origen endógeno para la mayoría de las estructuras de impacto descritas hasta entonces, incluido el cráter Barringer de Arizona. En este caso, los meteoritos férricos presentes alrededor del cráter eran material provinente del manto profundo.

En el libro de texto de 1964 „Sedimentology and ore genesis, vol. 2 (Elsevier)”, el profesor G.C. Amstutz escribió una sentencia destacable:

„ … como se ha visto recientemente cuando el mito de los platillos volantes y de los cráteres meteoríticos de impacto se extendió por el mundo e incluso afectó a los científicos” (!!!)

Al mismo tiempo, una intensa controversia sobre el origen del cráter de 25 km de Ries – sito en el sur de Alemania – apareció, cuando Shoemacker y Chao identificaron coesita y stishovita en muestras de suevita procedentes de la estructura. Después de 100 años de un modelo volcánico para su origen, el denominado problema o enigma de Ries parecía estar resuelto y tener un probable origen por impacto. La oposición de muchos geólogos fue vehemente. Sus argumentos estaban basados en rasgos peculiares de la geología regional: la localización del cráter miocénico de Ries en una provincia volcánica del sur de Alemania del Terciario superior, alineaciones tectónicas que discurrían a través de la estructura, su situación en el vértice de un levantamiento del basamento y en un borde de facies regional…. Estas y otras afirmaciones más fueron repetidas una y otra vez incluso cuando ya no existían dudas acerca del origen por impacto de la estructura de Ries.

Una vez más en 1987, con ocasión del taller sobre impactos celebrado en Parys (Sud Africa), se produjo la oposición contra la génesis por impacto de la estructura de Ries y fueron citados argumentos basados en la geología regional. El profesor Nicolaysen de Johannesburgo, un científico no exactamente desconocido, redactó un artículo sobre las estructuras de impacto de Ries y Steinheim basin, en el cual se insistía en las peculiaridades de la geología regional y la aparente asociación con estructuras tectónicas.

Pero la historia no finaliza aquí. En 2003, en el congreso de la Geological Society of America (GSA) celebrado en Seattle, R.A. Zimmerman invoco de Nuevo un origen endogenético, ligado a diatremas, para el cráter de Ries.

http://gsa.confex.com/gsa/2003AM/finalprogram/abstract_60058.htm

Podemos ver, como en el juego origen por impacto contra origen endógeno, una y otra vez y en todo el mundo, se juega con la carta de la geología regional, no obstante sin ningún valor. El impacto sobre un cuerpo planetario es un proceso puramente estadístico, y un proyectil cósmico que impacte sobre la tierra no mostrará ninguna consideración por la geología regional. Además, es bastante difícil encontrar un punto sobre la superficie de la tierra donde no haya una anomalía geológica bajo la forma de elevación del valor de la gravedad, caída del valor geomagnético, acción tectónica de fallas, un borde de facies regional, un domo, una cuenca, volcanismo, diapirismo salino….. etc. Pobre meteorito – donde caer de manera que no provoque la confusión de los geólogos?

La oposición vehemente de algunos geólogos (especialmente de la universidad de Zaragoza y (algunos) del Centro de Astrobiología de Madrid) contra el origen por impacto de las estructuras de Azuara y de Rubielos de la Cérida (España), y la utilización de los argumentos sobre geología regional, muestra que después de 30 años de historia el proceso-juego sobre el origen por impacto – endógeno discurre por los mismos derroteros.

Próximamente en esta web, presentaremos los aspectos más importantes de esta controversia, discutiremos las observaciones en relación al proceso de craterización por impacto, mostraremos rasgos típicos provinentes de otras estructuras de impacto a fin de poder comparar, y veremos los puntos de vista propuestos por los geólogos de la universidad de Zaragoza y (algunos) del Centro de Astrobiología de Madrid.

 

Desafortunada y de modo  inexplicable en todos los detalles, unas pocas de las personas denominadas “influyentes” en la “comunidad” de impactistas (si es que como tal existe) han unido esfuerzos con los contrarios a la génesis por impacto de Azuara, de manera que han conseguido finalmente eliminar Azuara de la base datos canadiense de la Universidad de New Brunswick (mantenida por J. Spray). Este hecho sin par será próximamente tratado también en nuestro rincón sobre la Controversia.