{"id":2989,"date":"2022-04-14T09:15:27","date_gmt":"2022-04-14T09:15:27","guid":{"rendered":"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2989"},"modified":"2022-08-25T12:18:45","modified_gmt":"2022-08-25T12:18:45","slug":"secondary-cratering-on-earth-the-wyoming-impact-crater-field-a-fiction","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2989","title":{"rendered":"Secondary cratering on Earth: The Wyoming impact crater field. \u2013 A fiction"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-background\" style=\"background-color:#d5bab5;font-size:23px\"><em>Nuevo<a href=\"http:\/\/www.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/MetSoc-2022-Poster.pdf\">: Haga clic aqu\u00ed<\/a> para ver el ePoster sobre el campo de cr\u00e1teres de impacto de Wyoming en la reciente reuni\u00f3n de la Meteoritical Society 2022 en Glasgow: El campo de cr\u00e1teres de impacto bajo una luz completamente nueva &#8211; y por supuesto: rechazo de la idea de un campo de cr\u00e1teres secundarios de impacto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong>Craterizaci\u00f3n secundaria en la Tierra: El campo de cr\u00e1teres de impacto de Wyoming. &#8211; Una ficci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:24px\"><strong>Comentario sobre el art\u00edculo de Kenkmann et al. (GSA Bulletin, 2022).<\/strong> <strong>Resumen y discusi\u00f3n de la gigantesca craterizaci\u00f3n secundaria de las Bah\u00edas de Carolina (<em>Carolina Bays<\/em>)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>por Ferran M. Claudin y K. Ernstson<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Abril 2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Kenkmann et al. (2022) proponen, en un art\u00edculo publicado en el GSA Bulletin, la g\u00e9nesis por craterizaci\u00f3n secundaria (esto es, ligado a la ca\u00edda de proyectiles eyectados a partir de un cr\u00e1ter primario) para un conjunto de 31 cr\u00e1teres confirmados y 60 posibles hallados en el estado de Wyoming (USA).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Como pruebas aportadas por los autores del referido art\u00edculo se pueden citar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">a. Las direcciones axiales de los cr\u00e1teres elongados a lo largo de 3 corredores en los que se presentan las agrupaciones de cr\u00e1teres. La morfolog\u00eda elongada-ovoide de los cr\u00e1teres ser\u00eda debida a la ca\u00edda (e impacto oblicuo) de los proyectiles expelidos despu\u00e9s de una trayectoria bal\u00edstica (aunque cabe incidir en que m\u00e1s de la mitad de los cr\u00e1teres medidos tienen o poseen una estructura circular)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">b. La existencia de una anomal\u00eda negativa (anomal\u00eda de aire libre) que estar\u00eda ubicada en la regi\u00f3n o zona en la que se intersectan los 3 corredores, es decir en la zona del impacto primario a partir del cual se expander\u00edan los cuerpos eyectados responsables de los cr\u00e1teres secundarios. Esta anomal\u00eda, seg\u00fan los autores, ser\u00eda compatible con una estructura de unos 50 Km.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">c. La presencia en los materiales de los cr\u00e1teres de rasgos de metamorfismo de choque (PDF\u2019s, PF\u2019s), de brechas de impacto y de lapilli acrecional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Seg\u00fan Kenkmann et al. (2022) dicho campo de cr\u00e1teres no puede ser atribuido al impacto prim\u00e1rio de fragmentos procedentes de la disrupci\u00f3n de un cuerpo planetario a lo largo de su trayecto por la atmosfera terrestre debido a las consideraciones te\u00f3ricas y de modelizaci\u00f3n de Artemieva y Shuvalov (2001). Estos dos \u00faltimos &nbsp;investigadores en su art\u00edculo concluyen que la rotura en fragmentos de un cuerpo planetario a lo largo de su trayecto por la atmosfera terrestre no puede ser mayor de un espaciado superior a&nbsp; 1 Km (en sentido perpendicular a la trayectoria).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En su art\u00edculo de r\u00e9plica, Ernstson et al. (2022), argumentan las similitudes morfol\u00f3gicas de los cr\u00e1teres observados en Wyoming al compararlos con los hallados en el campo de cr\u00e1teres de de Chiemgau (en Alemania; Campo de cr\u00e1teres no citado, por cierto, por Kenkmann et al. (2022)). Tambi\u00e9n citan la similitud en cuanto al tama\u00f1o y la forma de ambos campos de cr\u00e1teres, las estructuras halladas en los cr\u00e1teres de ambos campos (m\u00e1s documentadas y abundantes en el campo de Chiemgau), la relaci\u00f3n entre la profundidad (d) y el di\u00e1metro (D) de los cr\u00e1teres hallados en ambos campos, as\u00ed como las estructuras de metamorfismo de impacto (PDF\u2019s, PF\u2019s\u2026) y de espalaci\u00f3n presentes en los materiales de los dep\u00f3sitos asociados a los cr\u00e1teres.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente al relatar la morfolog\u00eda de los cr\u00e1teres no se adjunta por parte de Kenkmann et al. (2022) ning\u00fan estudio basado en DTM (Digital Terrain Model), que permitir\u00eda una mejor visualizaci\u00f3n de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Respecto a la alegada anomal\u00eda negativa que servir\u00eda para localizar el punto del cr\u00e1ter primario, Ernstson et al. (2022) se\u00f1alan en primer lugar el error que supone utilizar la anomal\u00eda de aire libre para ello y en segundo lugar aportan pruebas (que podr\u00edan haber conseguido tambi\u00e9n Kenkmann et al (2022) si se hubieran tomado la molestia de consultar el mapa de anomal\u00edas de Bouguer de Nebraska) de su no existencia. Al menos no como anomal\u00eda asociada a la intersecci\u00f3n de los corredores propuestos por Kenkmann et al, originados por la expulsi\u00f3n de proyectiles a partir de ese punto. As\u00ed, la irregularidad de la anomal\u00eda de Bouguer observada en la zona (no ilustrada por Kenkmann et al, (2022), que tampoco ilustra nada referente a la anomal\u00eda de aire libre), no permite localizar una estructura de 50 Km en la zona alegada ver Figuras 1 y 2)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2999\" width=\"612\" height=\"555\" srcset=\"https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig1.png 304w, https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig1-300x271.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura 1<\/strong>. Mapa de anomal\u00edas de Bouguer para la zona de Nebraska y estados adyacentes. Las cruces de color blanco de la parte superior izquierda sirven para localizar las anomal\u00edas de aire libre del supuesto cr\u00e1ter primario (imagen obtenida y modificada de <a href=\"https:\/\/pubs.usgs.gov\/ds\/2005\/138\/nko_boug.html\">https:\/\/pubs.usgs.gov\/ds\/2005\/138\/nko_boug.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2998\" width=\"631\" height=\"478\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura 2<\/strong>. Detalle del mapa de anomal\u00edas de Bouguer de la Figura 1. Las cruces blancas marcan la anomal\u00eda de aire libre que supuestamente indican el lugar del cr\u00e1ter primario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sobre la direccionalidad de los conjuntos de cr\u00e1teres, un an\u00e1lisis pormenorizado de la misma usando los datos suplementarios del art\u00edculo de Kenkmann et al. (2022) pone de relieve la inviabilidad de la propuesta. Los supuestos corredores de morfolog\u00eda c\u00f3nica no coinciden en una hipot\u00e9tica y determinada zona de impacto primario. De hecho, parece m\u00e1s corresponder al firme deseo de los autores de que sea as\u00ed m\u00e1s que a lo que en realidad se observa (ver Figura 3).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2996\" width=\"659\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig4.png 327w, https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig4-300x176.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura <\/strong>3. Esquema realizado a partir de la figura 1 del art\u00edculo de Kenkmann et al. (2022), usando sus datos suplementarios. En ella pueden apreciarse las trayectorias de los 4 corredores (que se intrsectan entre si en la parte SE del esquema), y que han sido reconstruidos a partir de los ejes de los cr\u00e1teres elongados. La intersecci\u00f3n de dichos corredores entre si y con la anomalia de aire libre deber\u00eda definir la localizaci\u00f3 del cr\u00e1ter primario (origen de los proyectiles que dieron lugar a los cr\u00e1teres secundarios que quedaron alineados a lo largo de los 4 corredores). Desde el punto de vista estad\u00edstico esta construcci\u00f3n no tiene ning\u00fan valor para el prop\u00f3sito buscado, es decir que &nbsp;no sirve para demostrar la localizaci\u00f3n del cr\u00e1ter primario.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Enlazando con este deseo, otro punto interesante es el rechazo por parte de Kenkmann et al (2022) de la posibilidad que el campo de cr\u00e1teres de Wyoming sea en realidad un campo primario (producido por el impacto de los fragmentos producidos por la disgregaci\u00f3n de un cuerpo planetario al atravesar la atmosfera terrestre). Este rechazo, como ya hemos mencionado, se basa en las conclusiones del art\u00edculo de Artemieva y Shuvalov (2001). Conclusiones basadas en modelizaci\u00f3n por ordenador y que nos dicen que el campo producido por dichos fragmentos no puede ser superior a un kil\u00f3metro de extensi\u00f3n. Como el campo observado en Wyoming es de aproximadamente 90 Km de extensi\u00f3n, atendiendo al mencionado art\u00edculo, su origen no puede ser primario. Por lo tanto los autores asumen que debe ser producido por craterizaci\u00f3n secundaria sin m\u00e1s. Para reforzar a\u00fan m\u00e1s esta asunci\u00f3n lo comparan con otros campos de cr\u00e1teres (de alta densidad de cr\u00e1teres) como los de Morasko, Odessa, Wabar, Hendbury, Sikhote Alin, Kaalij\u00e4rv y Macha, para indicar que la extensi\u00f3n del campo de Wyoming no puede ser de origen primario (aunque Kenkmann en el a\u00f1o 2018 as\u00ed lo hab\u00eda propuesto). Curiosamente Kenkmann et al (2022) no utilizan otros campos de cr\u00e1teres primarios, como el de Chiemgau (Alemania), el de Campo Cielo (Argentina) o el de la Bajada del Diablo (Argentina), para la comparaci\u00f3n. En este caso, las extensiones observadas en estos tres campos si parecen validar un origen primario para el campo de Wyoming.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Respecto a las imposibilidades te\u00f3ricas que los modelos muchas veces sugieren, cabe recordar aqu\u00ed la aparente imposibilidad del cr\u00e1ter de Carancas, de 13 m de di\u00e1metro y producido por el impacto de un cuerpo planetario de naturaleza rocosa de un di\u00e1metro comprendido entre 0,5 y 1 m. Seg\u00fan la teor\u00eda y la modelizaci\u00f3n no deber\u00eda haberse producido y existir. Pero lo cierto es que est\u00e1 ah\u00ed. La realidad siempre es tozuda. Este cr\u00e1ter sirve para ilustrar, una vez m\u00e1s, que los modelos \u2013 necesarios para poder visualizar y comprender procesos \u2013 no dejan de ser una simplificaci\u00f3n de la realidad. NO SON LA REALIDAD. Ver los modelos como la verdad absoluta, como algo inamovible, lleva a coartar y dirigir las observaciones y por tanto a afectar los resultados. Los modelos sirven para lo que sirven y no hay que tomarlos como dogma de fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Llegado a este punto, y fuera ya del comentario sobre la r\u00e9plica de Ernstson et al. (2022) al art\u00edculo de Kenkmann et al. (2022), me gustar\u00eda se\u00f1alar la no citaci\u00f3n por parte de Kenkmann et al. (2022) de las bah\u00edas de Carolina que pueden servir como marco comparativo sobre campos de cr\u00e1teres secundarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las bah\u00edas de Carolina son un conjunto de estructuras, b\u00e1sicamente de morfolog\u00eda el\u00edptica, originadas por el impacto de fragmentos de hielo procedentes de un casquete glaciar (la capa de hielo Laurentino) que cubr\u00eda la zona de los grandes lagos (USA-Canad\u00e1). Los fragmentos de hielo se originaron al impactar un cuerpo planetario en la zona de los grandes lagos, concretamente en los alrededores de Saginaw bay. La hip\u00f3tesis de su origen por impacto secundario se debe a los trabajos de Firestone et al. (2007) y sobretodo a Zamora, A. (2015, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En el caso de las bah\u00edas de Carolina, a diferencia de lo descrito por Kenkmann et al. (2022), la morfolog\u00eda dominante (en m\u00e1s de un 90%) es el\u00edptica debido al impacto de fragmentos de hielo sobre materiales no consolidados. Su forma final se debe al fen\u00f3meno de relajaci\u00f3n viscosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Matem\u00e1ticamente, Zamora (2017) demuestra que la forma predominante es una elipse (no un \u00f3valo o un c\u00edrculo, como en el caso de cr\u00e1teres de Wyoming) cuyo eje mayor muestra una orientaci\u00f3n hacia la zona de los grandes lagos (ver figuras 4 y 5). Orientaci\u00f3n que dem\u00e1s varia con la latitud, factor esperable cuando un manto de eyecta sale despedido a gran distancia desde una determinada zona y se extiende a partir de ella (ver figura 6)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig5.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2995\" width=\"675\" height=\"339\" srcset=\"https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig5.png 455w, https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig5-300x151.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura <\/strong>4. Morfolog\u00eda predominante en las Carolina Bays (extra\u00edda de&nbsp;<a href=\"https:\/\/malagabay.wordpress.com\/2017\/10\/13\/the-atomic-comet-the-carolina-bays\/carolina-bays-lidar\/\">https:\/\/malagabay.wordpress.com\/2017\/10\/13\/the-atomic-comet-the-carolina-bays\/carolina-bays-lidar\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig6.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig6.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2994\" width=\"679\" height=\"471\" srcset=\"https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig6.png 449w, https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig6-300x208.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura <\/strong>5. Esquema del punto inferido a partir de la extensi\u00f3n de los ejes mayores de las estructuras de Carolina bays (a la derecha de la imagen) y de las Nebrasca Rainwatyer basins (equivalentes a las Carolina Bays en las zonas de Nebraska). El punto coincide con Saginaw bay. Es evidente que encontrar un cr\u00e1ter en este punto, teniendo en cuenta que el cuerpo planetario que lo produjo impact\u00f3 sobre un manto de hielo de m\u00e1s de 1Km de grosor (entre 1 y 2 Km de grosor) es muy dif\u00edcil. Primero porque el manto atenu\u00f3 el impacto y segundo porque la fusi\u00f3n del hielo dio lugar a una serie de flujos que arrastraron los materiales generados y obliteraron el cr\u00e1ter. Imagen extra\u00edda de&nbsp;<a href=\"http:\/\/cintos.org\/SaginawManifold\/Distal_Ejecta\/Nebraska_bays\/index.html\">http:\/\/cintos.org\/SaginawManifold\/Distal_Ejecta\/Nebraska_bays\/index.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig7.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig7.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2993\" width=\"675\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig7.png 376w, https:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/fig7-300x189.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura <\/strong>6. Imagen de la superficie de Marte en la que pueden verse los rayos (sistema de marcas radiales) producidos por los eyecta expulsados por el cr\u00e1ter ubicado en la zona de interrogaci\u00f3n. No vemos el cr\u00e1ter, pero se puede deducir su posici\u00f3n. Esto mismo es exactamente lo que se hace en la figura 3, donde los rayos ser\u00edan las trayectorias que nos marcar\u00edan las l\u00edneas que unen los ejes mayores de las Carolina Bays y de las Nebraska rainwater basins hasta su intersecci\u00f3n en Saginaw Bay (zona de los Grandes Lagos). Imagen extra\u00edda y modificada de&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sistema_de_marcas_radiales\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sistema_de_marcas_radiales<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Un resumen extenso sobre la hip\u00f3tesis de Zamora puede leerse en <a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2928#more-2928\">http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2928#more-2928<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Como \u00faltimo comentario destacar la perplejidad que produce el ver las dificultades para aceptar el campo de cr\u00e1teres primarios de Chiemgau como &nbsp;estructuras demostradas, con todas las pruebas y observaciones aportadas, y como se aceptan campos de cr\u00e1teres (caso del de Wyoming) con menos pruebas y con aportaciones m\u00e1s que dudosas. Una posible explicaci\u00f3n quiz\u00e1 haya que buscarla en el cap\u00edtulo dedicado al porqu\u00e9 las estructuras de las bah\u00edas de Carolina han sido olvidadas ( ver <a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2928#more-2928\">http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2928#more-2928<\/a> )::<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cLa primera idea a tener en mente es que la ciencia, independientemente de su definici\u00f3n (a d\u00eda de hoy a\u00fan no existe un consenso generalizado sobre su definici\u00f3n) es una actividad social que busca el desarrollo de una clase especial de conocimiento (Campanario, 2004). Por tanto el trabajo cient\u00edfico, es por lo general, un trabajo colectivo que en principio deber\u00eda estar abierto al escrutinio por otros miembros de la comunidad investigadora (Campanario, 1999). Para que este escrutinio \u2013 esa observaci\u00f3n cr\u00edtica de las ideas expuestas en un trabajo cient\u00edfico \u2013 se pueda realizar, es importante que se publiquen. Mediante la publicaci\u00f3n en revistas&nbsp;especializadas<a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2928#_msocom_6\">[FMCB6]<\/a>&nbsp;, los investigadores exponen sus trabajos y conclusiones al resto de la comunidad cient\u00edfica para que \u00e9sta los valore. Por lo general, la primera comunidad encargada de valorar este trabajo es la propia de cient\u00edficos que trabajan en el mismo tema (lo que Crane (1972) denomin\u00f3 el \u201ccolegio invisible\u201d). Como es obvio, dentro de la comunidad (ya que no acostumbra a ser muy grande), la mayor\u00eda de miembros se conocen aunque no sea de manera presencial. En ocasiones, como en congresos y conferencias, los v\u00ednculos entre los miembros se estrechan m\u00e1s. As\u00ed, es normal que aparte de los miembros de su propio grupo de trabajo, la gente se relacione con los miembros de otros grupos de trabajo. De esta manera, aparecen redes sociales entre los individuos. En estas redes, como en las de cualquier \u00e1mbito de actuaci\u00f3n humana (me atrever\u00eda a decir que de cualquier grupo de primates y animales) hay nodos (individuos o conjuntos de individuos) que destacan m\u00e1s que otros. Dir\u00edamos que son las estrellas que brillan en la oscuridad; aquellos que tienen m\u00e1s influencia y respeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En ciencia ya hemos comentado que es muy importante la publicaci\u00f3n. Y lo es porque no tan s\u00f3lo se aspira al reconocimiento del ego personal, sino que la carrera de un cient\u00edfico depende de la calidad de las revistas donde publique y de las citas y referencias que consiga de otros. Dentro del t\u00e9rmino carrera hablamos del status dentro de un grupo, de subvenciones econ\u00f3micas para seguir investigando, de la posibilidad de asesoramiento externo a otros grupos, de convertirse en revisor en el juicio sobre el trabajo de otros miembros\u2026etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Este \u00faltimo aspecto, el de revisor en el juicio y escrutinio de art\u00edculos de otros miembros tiene su importancia. Algunos investigadores y las personas en general, tienden a pensar que las teor\u00edas cient\u00edficas \u201ccorrectas\u201d acaban por imponerse a las \u201cincorrectas\u201d por sus propios m\u00e9ritos. Es decir, que cuando una teor\u00eda satisface mejor las explicaciones sobre un determinado fen\u00f3meno que otra, \u00e9sta acabe imponi\u00e9ndose. En un mundo justo y neutral deber\u00eda ser as\u00ed. Pero el mundo de la ciencia no es ni justo ni neutral (aunque aparente serlo). Recordemos que es la comunidad la que decide qu\u00e9 trabajos son aceptados o no para su publicaci\u00f3n. Este proceso \u201csocial\u201d, donde se analiza y valida el trabajo de los cient\u00edficos, se conoce como \u201cpeer review\u201d (revisi\u00f3n por expertos) y desempe\u00f1a un papel fundamental en la vida cient\u00edfica (Campanario, 2004). Este sistema consiste en que los equipos editoriales y los revisores (referees) de las revistas cient\u00edficas eval\u00faan los art\u00edculos que les env\u00edan para su posterior publicaci\u00f3n o no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y es aqu\u00ed donde empieza el drama (o no). Es preciso convencer a los revisores en primer lugar para que se pueda publicar y a la comunidad cient\u00edfica en segundo lugar una vez que \u00e9sta haya le\u00eddo el art\u00edculo. Pero para publicar hay que pasar el escrutinio de los revisores que acostumbran a ser cient\u00edficos con experiencia y reputaci\u00f3n en el tema del que trata el art\u00edculo en cuesti\u00f3n (o debieran serlo, porque hay casos en que esto no se cumple). Los revisores, recordemos, pertenecen al colegio invisible donde existen toda una serie de relaciones entre los miembros. A su vez, tambi\u00e9n tienen sus intereses ya que trabajan en determinados \u00e1mbitos junto con los miembros de sus grupos. Necesitan tambi\u00e9n publicar para mantener su prestigio y reputaci\u00f3n con los que seguir obteniendo m\u00e9ritos (financiaci\u00f3n, respeto, ascensos dentro de sus centros\u2026) para poder seguir con sus carreras. Esto hace que en ocasiones, bien por ideas preconcebidas (la mayor\u00eda de las veces) bien por mantener sus ideas (y su poder\u2026), no vean con muy buenos ojos aquellas publicaciones que exponen ideas contrarias al \u201cmainstream\u201d (a la corriente dominante). Y esto sucede aun cuando el autor\/autores de la publicaci\u00f3n sometida a escrutinio tenga una gran reputaci\u00f3n. En estos casos el art\u00edculo se somete a un escrutinio m\u00e1s fuerte que en los casos de art\u00edculos continuistas con las ideas favorables al mainstream. Ello puede derivar en la no publicaci\u00f3n del art\u00edculo o art\u00edculos y por tanto ir en detrimento del autor o autores que propugnaban la idea diferente a la convencional. Estos autores se convierten as\u00ed en disidentes y sus ideas provocan una controversia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las controversias pueden acabar derivando en una lucha de reputaciones (Campanario, 2004), en la que no nos enga\u00f1emos \u2013 y como cualquier investigador sabe- la opini\u00f3n de algunos miembros vale m\u00e1s (o es m\u00e1s respetada) que la de otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Durante el transcurso de las controversias, llega un momento en que la mayor\u00eda de los cient\u00edficos (generalmente los del bando mainstream) \u201cpasa\u201d de los trabajos que provienen del otro bando. Una vez que la mayor parte de la comunidad acad\u00e9mica considera un asunto sentenciado, no se suele prestar mucha atenci\u00f3n a las nuevas pruebas y argumentaciones que se presenten. Seguir insistiendo en el tema s\u00f3lo puede conducir a una mayor p\u00e9rdida de prestigio para los que se resisten a aceptar el veredicto condenatorio de sus colegas (Campanario, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En este caso, \u00bfQu\u00e9 pueden hacer los disidentes?. B\u00e1sicamente 3 cosas (Campanario &amp; Martin, 2004): a. Obtener fondos para proseguir sus investigaciones de otras fuentes (privados, haciendo presi\u00f3n pol\u00edtica, de agencias a las que no les preocupen los aspectos innovativos, de donaciones) ; b. Publicar (enviando sus art\u00edculos a diversas revistas, a las conferencias, hacer sus propias impresiones, publicar libros, buscar la cobertura de los mass media) ; Sobrevivir al ataque (continuar sin distraerse ni perder el coraje, buscar la ayuda de otros que hayan sufrido ataques, explicitar el ataque sobretodo remarcando los aspectos no&nbsp;cient\u00edficos<a href=\"http:\/\/estructuras-de-impacto.impact-structures.com\/?p=2928#_msocom_7\">[FMCB7]<\/a>&nbsp;, exponer los intereses no cient\u00edficos de los atacantes, contraatacar utilizando m\u00e9todos parecidos, emprender acciones legales) \u201c<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda citada:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"has-medium-font-size wp-block-list\"><li>Artemieva, N.A., and Shuvalov, V.V. (2001): &nbsp;Motion of a<br>fragmented meteoroid through planetary atmosphere:<br>Journal of Geophysical Research: Planets, v. 106,<br>p. 3297\u20133309, <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1029\/2000JE001264\">https:\/\/doi.org\/10.1029\/2000JE001264<\/a>.<\/li><li>Firestone, R.B. et al. (2007): Evidence for an extraterrestrial impact 12,900 years ago that contributed to the megafaunal extinctions and the Younger Dryas cooling. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104, 16016-16021.<\/li><li>Ernstson, K.,  Matheisl, H.P.,  Po\u00dfekel, J. and M.A. Rappengl\u00fcck (2022) : Secondary cratering on Earth: The Wyoming impact crater field: More than three question marks. \u2013 Comment on the Kenkmann et al. article (GSA Bulletin). <a href=\"http:\/\/www.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Wyming-article-text.pdf\">http:\/\/www.impact-structures.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Wyming-article-text.pdf<\/a><\/li><li>Kenkmann, T., M\u00fcller, L., Fraser, A., Cook, D., Sundell, K., Rae, A.S.P. (2022): Secondary cratering on Earth: The Wyoming impact crater field. \u2013 GSA Bulletin, published online 11 February 2022.<\/li><li>Zamora, A. (2015): Solving the mistery of the Carolina Bays, Kindle eBook (ISBN: 978-0-9836523-8-0, June 12, 2015). Paperback edition (ISBN: 978-=-9836523-9-7, July 15, 2015).<\/li><li>Zamora, A. (2017): A model for the geomorphology of the Carolina Bays. 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